Las políticas migratorias que se han establecido en las Américas no protegen los derechos humanos de quienes migran, llevando a un escenario donde pueden vivir mayores violencias en su proyecto migratorio.
Concluimos que: estas políticas y decisiones resultan siendo un riesgo para las personas migrantes y conllevan a la formación de entornos torturantes que afectan tanto su salud física como mental.
Insistimos que: la migración debe ser informada, protegida y acompañada.
Publicación original: Protección
